Manifiesto de Buenos Aires

29 marzo, 2014

Trabajadores y trabajadoras, militantes populares y luchadores sociales reunidos en ocasión del Primer Taller Latinoamericano de Organizaciones de Trabajadores y trabajadoras Informales / Populares “Organización popular: clave para la integración del sector informal” en la Ciudad de Buenos Aires, a los 21 días del mes de marzo de 2014, declaramos:Cartoneros1. Sobre nuestra realidad

1.1 Vivimos en una sociedad fracturada: En las ciudades modernas de nuestra américa, junto a los centros de alta tecnología, lujo y confort, existen también periferias a veces evidentes otras veces subterráneas. Pareciera que vivimos en dos ciudades, pero una pisa a la otra, una oprime a la otra, una olvida a la otra, una excluye a la otra.

1.2 Las periferias tienen forma: Nosotros vivimos en esa ciudad donde el trabajo y el barrio son “informales” pero, alguna “forma” tiene nuestro trabajo, lo que no tiene es un salario digno, tiempo para el descanso, cobertura médica, vacaciones, aguinaldo, seguro por accidentes de trabajo, guarderías infantiles, aportes jubilatorios o asignaciones familiares… Alguna “forma” tienen nuestros barrios, los que no tienen son cloacas, desagües, gas natural, luz eléctrica, agua potable, acceso a la recreación, asfalto, recolección de residuos, plazas, parques, escuelas, hospitales, títulos de propiedad.

1.3 Neoliberalismo es exclusión: La globalización capitalista y el neoliberalismo arrasaron con las conquistas que con ríos de sangre conquistaron los trabajadores y trabajadoras. Millones perdimos nuestras fuentes de trabajo, otros -los más jóvenes- no conocimos en nuestras vidas el trabajo formal, y aunque algunos heredamos nuestros oficios populares o los adoptamos por libre decisión, la mayoría tuvimos que inventarnos el trabajo en la economía informal porque el mercado no nos daba ninguna oportunidad, el “derrame” nunca nos llegaba, los sindicatos tradicionales casi siempre se olvidaron de nosotros.

1.4 Somos el nuevo proletariado: Somos trabajadores y trabajadoras por cuenta propia de distintos oficios populares, trabajadoras domésticas (trabajadoras del hogar1) y del cuidado, trabajadores y trabajadoras a domicilio para la indumentaria y la industria; somos vendedores ambulantes, manteros, feriantes, artesanos, artistas callejeros, pescadores y pescadoras, trabajadores y trabajadoras artesanales y cooperativistas, trabajadores y trabajadoras de los semáforos y las esquinas; somos motoqueros, mensajeros, deliveries; somos recicladores, cartoneros, carreros, botelleros; somos obreros de fábricas recuperadas y emprendimientos productivos; somos trabajadores y trabajadoras de cuadrillas de autoconstrucción de viviendas, infraestructura social, cuidado ambiental, servicios comunitarios… ¡Trabajo tenemos, lo que nos faltan son derechos!

 1.5 Somos campesinos: Somos campesinos y trabajadores y trabajadoras rurales que resistimos en el campo nos vemos obligados a dejar nuestras tierras y migrar hacia zonas urbanas como producto de la ofensiva del Capital sobre la naturaleza, el agronegocio transgénico y el extractivismo contaminante,incineración y agro tóxicos. Dejamos la tierra que amamos para terminar hacinados en asentamiento precario sin horizontes de progreso y en general terminamos también en la economía informal.

1.6 Somos migrantes: Somos también trabajadores y trabajadoras migrantes que dejamos nuestra Patria desplazados por la miseria y la violencia en busca de un empleo, aunque sea informal y precario, para poder sobrevivir o enviar alguna remesa a nuestras familias. Migramos afrontando todo tipo de peligros, exponiéndonos a terminar esclavizados por redes de trata, sometiéndonos a los traficantes de personas para poder pasar la frontera. Cuando migramos a países ricos -que en muchos casos son los mismos que someten a los nuestros- se nos recibe con represión y xenofobia, en muchos lugares somos directamente “ilegales”, “clandestinos”.

 1.7 Somos jóvenes precarizados: De entre nosotros, los jóvenes somos los más golpeados por esta realidad. La escuela nos expulsa, el mercado que nos tienta con sus espejitos de colores no nos brinda un empleo. Tenemos empleos muy precarios o somos los llamados “ni ni”, los que no estudian ni trabajan. Algunos de nosotros somos arrastrados al mundo del delito y el narcomenudeo en general como producto de la desesperación o la drogadependencia; pero todos, sin distinción, somos perseguidos por la policía y podemos ser víctimas de gatillo fácil.

 1.8 Somos ciudadanos de la Patria Grande Latinoamericana: Somos los más oprimidos dentro de países oprimidos; somos los más divididos dentro de una patria dividida, somos la periferia de la periferia. Pero tenemos conciencia de nuestras raíces, sabemos que el imperialismo dividió nuestra américa contra los deseos de los libertadores San Martín, Bolívar, Artigas, Juana Bartolina Siza, Juana Azurduy, Transito Maniagua, las hermanas Mirabal, Dandara y todos los héroes latinoamericanos. Por eso bregamos por la unidad de nuestros Pueblos empezando por la unidad de los excluidos hacia una integración con justicia social.

 1.9 Vamos arando el porvenir, a mano y sin permiso: Esta es nuestra realidad. Somos los “informales” de América Latina, expulsados del campo, marginados en la ciudad, explotados como sirvientes, en talleres o maquiladoras, discriminados en el extranjero, perseguidos en las calles, las plazas, las esquinas, los semáforos. Sin embargo, desde el subsuelo de esta Latinoamérica que sangra por sus venas abiertas, forjamos nuestras propias organizaciones y nos levantamos para luchar por nuestra dignidad.

 2. Sobre nuestra economía

 2.1.- Forma, tenemos: Desde los centros de poder, los organismos internacionales y la academia se hablan de Economía Informal. Nosotros, si nos disculpan, preferimos llamarla Economía Popular. No es que tratemos de embellecer nuestra dura realidad, no es que hagamos de nuestra situación una virtud, no es que idealicemos el trabajo precario que nos dejó el sistema. Lo que sucede es que en nuestros barrios, nuestras ferias, nuestras calles, los medios de trabajo están en manos de los sectores populares.

 2.2- Nuestros medios de trabajo: Una carretilla para llevar cartón, algunas herramientas de construcción, una máquina de coser, unas tijeras para cortar el cabello, una cocina para hacer platos tradicionales, una olla popular, un horno para hacer el pan, algunas baratijas para vender en la calle, alambre y piedra para fabricar artesanías, una moto para llevar pedidos, un camión destartalado para trasportar cosas, un autito viejo para llevar pasajeros… y sobre todo nuestra propia fuerza de trabajo. Estos son algunos de nuestros medios de trabajo.

 2.3- Trabajamos por cuenta propia: En general, nuestros medios de trabajo son individuales y los trabajamos por cuenta propia, solos o en familia. No tenemos ni jefes ni empleados. Son unidades productivas populares unipersonales o familiares para la subsistencia que no nos permiten ahorrar, apenas llenar la olla.

 2.4- Trabajamos en forma cooperativa: También existente unidades productivas populares cooperativas, asociaciones, mutuales, precooperativas, donde trabajamos en grupo, los medios de trabajo son compartidos y distribuimos equitativamente los frutos del trabajo colectivo. En ocasiones, estas cooperativas son impulsadas por el Estado para trabajar en autoconstrucción de viviendas, mejoramiento barrial o cuidado ambiental.

 2.5- Empresarios informales, trabajadores y trabajadoras populares: A veces los medios de trabajo se organizan en forma vertical y los frutos del trabajo no se reparten de manera equitativa. Existen muchas empresas informales donde un vecino es el patrón, en general apenas menos pobre que el resto de nosotros, y aunque muchas veces explotan a sus propios hermanos, también son perseguidos y discriminados.

 2.6- Nuestra organización es enemiga de las mafias: Cuando una actividad es realmente redituable, un grupo mafioso, en general con ayuda de la policía, pretende dominar el negocio y someternos a todos los demás a condiciones opresivas de trabajo. Ahí predomina la ley de la selva y siempre gana el más fuerte. Sin embargo, desde las organizaciones populares resistimos.

 2.7- La economía popular está en disputa: Todas estas realidades conviven en la Economía Popular, terreno permanente de disputa entre la avaricia y la solidaridad, la explotación y la cooperación, la competencia y la unidad, el “sálvese quien pueda” y el “salvémonos todos”.

 3.- Sobre nuestros objetivos

 3.1.- Derecho a trabajar: Los trabajadores y trabajadoras populares tenemos como primer objetivo defender nuestras fuentes de trabajo de toda forma de restricción, acoso o criminalización por parte de los Estados y los sectores de poder económico.

 3.2.- Trabajar con derechos: Los trabajadores y trabajadoras populares queremos recuperar los derechos perdidos y que el Estado garantice un ingreso mínimo a través de un complemento mensual de ingreso, seguro de salud y accidentes de trabajo, aportes jubilatorios, licencias pagas por maternidad, enfermedad y vacaciones, guarderías infantiles, acceso irrestricto a los medios de trabajo (tierra, residuos, espacio público, herramientas de trabajo, fábricas quebradas o abandonadas, infraestructura pública ociosa)

 3.3.- Reconocimiento de nuestras organizaciones y sindicatos para que se escuche nuestra voz: el derecho a organizarse en sindicatos democrático, derecho a la negociación colectiva (paritaria popular) y a la representación directa en foros que afectan nuestra vida y trabajo, incluyendo foros tripartitos debe ser garantizado. No puede ser que se pretenda aplicar políticas para nosotros sin que estemos sentados en la mesa de diseño y negociación de las mismas. Lo cierto es que hoy en día estamos proscriptos como gremio, se nos niega reconocimiento sindical y participación. Sólo se nos atiende dividido, en pequeños grupos, nunca como sector.

 3.4.- Una economía popular comunitaria: las organizaciones sociales luchamos por imprimir un carácter comunitario a la economía popular, para que no cresca torcida por la ambición, el individualismo y otras conductas propias de la burguesía y no de los trabajadores y trabajadoras. También combatimos las mafias y la explotación dentro del mundo de la informalidad. Esto implica fomentar el cooperativismo, la autogestión colectiva, la educación popular, las mutuales de salud, turismo y recreación, las asociaciones barriales y los sindicatos por actividad u oficio.

 3.5.- Políticas públicas para la dignificación y generación de trabajo popular: Los Estados y organismos internacionales deben garantizar el desarrollo de políticas y programas que dignifiquen nuestra economía y nuestro trabajo. Consideramos que debería existir un ministerio específico de Economía Popular, un Fondo Nacional de Economía Popular, normativa tributaria y jubilatoria que nos beneficie, programas de fomento de cooperativas y organizaciones de trabajo colectivo, y programas de generación masiva de empleo orientados a la autoconstrucción y autorefacción de viviendas, mejoramiento de los barrios, creación de infraestructura social, la educación popular, el cuidado del ambiente, el cuidado de niños y ancianos, y otras actividades que hagan al bien común.

 3.6.- Luchar, crear poder popular: No entendemos la justicia como un regalo de los poderosos o como una obra de caridad. Creemos que los derechos se conquistan, no se mendigan. Por eso, apostamos a la movilización, la acción directa y todas las formas de lucha que tenemos los trabajadores y trabajadoras para alcanzar nuestras reivindicaciones. La organización popular debe tener poder, poder para servir a los pobres, poder para conquistar derechos, poder para mejorar los barrios, poder para combatir las mafias, poder para educar, alimentar y curar a nuestros hijos. Por eso decimos: ¡sin poder popular, no hay justicia social!

 3.7.- La revolución de la justicia social: El poder popular es condición necesaria pero no suficiente para cambiar este sistema de injusticia por otro donde reine la igualdad y la fraternidad humana. Tenemos que lograr cambios estructurales a escala de los gobiernos, los organismos internacionales, en la mentalidad política y sobre todo en nuestras propias actitudes para desterrar el individualismo y consolidar la solidaridad como valor fundamental de los pueblos.

Por todo lo expuesto, resolvemos:

 a.- Aprobar la plataforma anexa para el Conferencia Internacional Nº 103 de la OIT basado en las demandas acordadas en el Taller Latinoamericano de Organizaciones de Trabajadores y trabajadoras Informales.

 b.- Y Manifestamos la voluntad de Crear la Coordinadora Latinoamericana de Economía Popular (CLEP) previa consulta a las bases de cada organización cuya resolución se enviara a la brevedad.

 1 En algunos países se está luchando para cambiar esta terminologia
Versión PDF firmada: Manifiesto de Buenos Aires